Uno de los componentes más importantes de las instalaciones eléctricas es el centro de carga. En realidad, son tableros metálicos que tienen colocados una determinada cantidad de pastillas termomagnéticas, que protegen las tensiones eléctricas. Si bien, los centros de carga son básicos en cualquier red eléctrica, pueden tener distintos tamaños o formas, de acuerdo con la función que tengan, en un edificio, una fábrica, una escuela, un hospital, un negocio, etc.

Cualquier inmueble necesita una instalación de energía eléctrica para alumbrar sus habitaciones y proporcionar de electricidad a los equipos. Es necesario llevar esta energía desde los suministros, hasta las habitaciones por medio de conexiones especiales. La electricidad es concentrada en los centros de carga y distribuida a través de los ramales y tomas de circuito. En el momento que hay una sobrecarga de energía, los centros de carga desactivan el suministro de manera automática para proteger el circuito.

Existen dos tipos de centros de carga:  

Monofásicos: Son los que cuentan con un solo suministro de corriente
Trifásicos: Se componen de tres corrientes alternas monofásicas, con frecuencia y amplitud iguales.